La Diabetes Mellitus Tipo 1 y Tipo 2. Definición, Causas y Tratamiento

La diabetes es una patología cada vez más frecuente en nuestro medio. En las últimas décadas hemos observado un aumento de incidencia a nivel global. Supone un problema de salud pública muy importante y gran gasto sanitario. Hoy, día mundial de la Diabetes Mellitus queremos dar a conocer algunos aspectos sobre esta enfermedad.

¿Qué es la diabetes?

La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de niveles de glucosa en sangre elevados (hiperglucemia).

¿Qué tipos de diabetes existen?

Existen varios tipos de diabetes que cursan de forma diferente aunque todos tienen en común la elevación de la glucosa en sangre.

Clásicamente hablamos de Diabetes tipo 1 y tipo 2, aunque existen otros tipos de diabetes menos frecuentes (diabetes monogénicas, diabetes gestacional, diabetes tipo LADA…). 

En general, ambas se producen porque no funciona adecuadamente nuestra insulina, la hormona que necesitamos para disminuir los niveles de azúcar en sangre, ya sea porque no se produce o porque no actúa bien en nuestros tejidos.

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¿En qué consiste la Diabetes Mellitus tipo 1?

La Diabetes Mellitus tipo 1 se caracteriza por una destrucción de las células beta del páncreas, que son las células que se encargan de producir la insulina. Es de origen autoinmune, es decir, este daño sobre las células beta se general por la presencia de unos anticuerpos que el propio paciente produce. Es la que solemos ver en pacientes adolescentes y jóvenes y suele debutar normalmente de forma más aguda que la tipo 2, con síntomas que llamamos en su conjunto “clínica cardinal”, consecuencia de la hiperglucemia: pérdida de peso, poliuria (orinar mucho), polidipsia (beber mucho) y polifagia (comer mucho). 

¿En qué consiste la DM tipo 2?

La DM tipo 2 suele diagnosticarse en edades más adultas. Se produce por lo que llamamos “resistencia a la insulina”. Nuestro páncreas sí es capaz de producir insulina pero necesitamos más cantidad de lo normal para que la glucosa entre en nuestras células. En fases iniciales de resistencia a la insulina nuestro páncreas, gracias a que produce más cantidad de ella será capaz de mantener los niveles de azúcar en sangre normales. Poco a poco nuestro páncreas ya no será capaz de compensar esto y los niveles de glucosa irán subiendo hasta que se elevan lo suficiente como para diagnosticar inicialmente una prediabetes y luego una Diabetes Mellitus tipo 2. 

A pesar de que asociemos la Diabetes Mellitus tipo 1 a las personas jóvenes cada vez vemos más pacientes jóvenes con Diabetes Mellitus 2. Esto está en relación con el aumento de la obesidad y el sedentarismo.

¿Es la Diabetes Mellitus una enfermedad genética?

Ambos tipos de diabetes son más frecuentes si tienes antecedentes familiares de diabetes. A pesar de lo que podamos pensar, este componente genético es mucho mayor en los pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 que en los que tienen Diabetes Mellitus tipo 1. Esto no quiere decir que si mi madre o padre son diabéticos yo vaya a tener diabetes en la edad adulta. Influyen otros factores que hacen que se desarrolle la enfermedad o que evolucione de una manera u otra. Se trata de los hábitos de vida. Los hábitos de vida en general tienen un componente fundamental en el desarrollo de la diabetes, en concreto de la tipo 2. Sabemos que los malos hábitos dietéticos, el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, incrementan el riesgo de diabetes, principalmente por aumento de la resistencia a la insulina, que afecta principalmente al tejido graso. 

¿Como se diagnostica la diabetes?

Podemos diagnosticarla por medio de una analítica en la que veamos valores de glucosa en ayunas por encima de 125 mg/dl, con un parámetro llamado hemoglobina glicada (HbA1c%) mayor o igual a 6,5% o por una prueba de sobrecarga de glucosa, con valores de glucosa por encima de 200mg/dl 2 horas después de darle al paciente 75 gr de glucosa. Necesitamos dos valores en estos rangos para diagnosticarla o bien, un valor por encima de 200 mg/dl en cualquier momento del día con clínica cardinal del paciente, ya explicada previamente. 

¿Cómo se trata la diabetes? 

En función del tipo y grado de diabetes la trataremos de una manera u otra. La tipo 1 se trata con insulina inyectada mientras que la tipo 2 se puede tratar con una gran variedad de fármacos: orales, inyectables o también con insulina si fuera necesario. 

Gracias a la llegada de nuevos fármacos en las últimas décadas el uso de insulina en la Diabetes Mellitus tipo 2 cada vez se está retrasando o restringiendo más. Tenemos fármacos que además de controlar la glucemia pueden ayudarnos a bajar de peso y a mejorar otros factores de riesgo cardiovascular, que muchas veces están presentes en nuestros pacientes.

Cada vez tendemos más a individualizar el tratamiento en función del perfil de nuestro paciente, eligiendo los fármacos que creemos que puedan ayudar a mejorar otros factores como el peso, el daño renal o la insuficiencia cardíaca. El tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2 ya no es un ABC.

¿Qué consecuencias tiene la DM?

El mal control de la diabetes supondrá una hiperglucemia crónica. La hiperglucemia mantenida daña nuestros vasos y por tanto aumenta el riesgo de enfermedad renal, retinopatía, cardiopatía isquémica, enfermedad arterial periférica y enfermedad cerebrovascular. También daña nuestros nervios y puede producir neuropatía, haciendo que podamos tener dolor, hormigueos o pérdida de sensibilidad. 

Las cifras excesivamente altas de glucemia pueden precipitar lo que llamamos las complicaciones agudas (cetoacidosis o hiperglucemia hiperosmolar), que pueden condicionar situaciones de gravedad y necesidad de ingreso y tratamientos intravenosos. 

¿Qué podemos hacer para prevenir la Diabetes Mellitus tipo 2 y para mejorar nuestro control?

Lo mejor para prevenir o ayudar a controlar nuestra Diabetes Mellitus tipo 2 es cuidarnos. Evitar el sobrepeso o la obesidad, realizar actividad física regular y cuidar nuestra alimentación son básicos para su prevención. Se recomienda en estos pacientes un perfil de dieta mediterránea. Se pueden consumir hidratos de carbono, aunque en una cantidad adecuada y evitaremos azúcares simples como dulces, zumos (incluido natural), bollería o azúcar. Si consumimos arroz, pasta y pan serán preferentemente de tipo integral. Debemos evitar alcohol y tóxicos como el tabaco y consumir muchas frutas, verduras y legumbres, así como grasas saludables (insaturadas) controlando su cantidad. 

Si tengo tratamiento para mi diabetes, ¿cuándo consideraré que está bien controlada?

En términos generales usamos como objetivo de control la HbA1c %. Por debajo de 7% solemos decir que existe un buen control metabólico. Aun así, hemos de individualizar el objetivo según el paciente (anciano, joven, embarazada…) y siempre tratar de evitar las hipoglucemias en caso de que el paciente tenga medicación que las pueda producir. Además, no sólo debemos controlar el azúcar. La tensión arterial, el colesterol, los triglicéridos y el peso también deberán estar dentro de unos objetivos deseables. 

Para concluir, concienciarnos del aumento de frecuencia de la diabetes, principalmente de la tipo 2 es básico para tomar medidas al respecto. La mejora en nuestros hábitos de vida no solo tendrá un impacto en la menor aparición de la misma sino también en la mejor evolución de la enfermedad. Unos hábitos saludables de dieta, ejercicio y descanso mejoran nuestra calidad de vida y disminuyen el riesgo de otras muchas enfermedades. 

No debemos olvidarnos de los controles médicos. Debemos consultar con el especialista y seguir sus pautas. Por suerte, los avances en los tratamientos están mejorando mucho la evolución de esta enfermedad. Sigamos cuidándonos y por supuesto investigando. 

Dra. Alicia Vicuña Andrés

Endocrinología y Nutrición 

Hospital Quironsalud Ruber Juan Bravo. 

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