El pie diabético

La aparición de deformidades y heridas en los pies puede ocurrir en el 15% de los pacientes con Diabetes, siendo uno de los problemas más importantes y con mayor impacto sobre su calidad de vida. El riesgo se incrementa pasados los primeros diez años de su diagnóstico y en caso de obesidad, tabaquismo, ingesta de alcohol o parámetros clínicos y analíticos descontrolados. Dedicae quiere ayudarles a prevenirlo.

¿Qué es un Pie Diabético?

Es un conjunto de alteraciones en la piel y en la forma del pie inducidas por la hiperglucemia mantenida, y que lo predisponen a padecer lesiones de diferente consideración: heridas crónicas, deformidades… La causa de dichas altereaciones son dos de las complicaciones crónicas más habituales de esta Diabetes: la Neuropatía Periférica y la Insuficiencia Vascular.

¿Cómo puedo saber si tengo riesgo de Pie Diabético?

La Neuropatía Periférica diabética se caracteriza por signos y síntomas que reflejan la alteración de la sensibilidad y la disminución del aporte sanguíneo como: quemazón, dolor punzante, sensación de hormigueo, alodinia (incapacidad para sentir el dolor), cambios de coloración de la piel (zonas pálidas, enrojecidas o amoratadas).

¿Qué puedo hacer para prevenir el Pie Diabético?

La Prevención consta de una serie de actividades que deben llevarse a cabo rigurosamente tanto en los pacientes de riesgo como en aquellos en los que ya se ha producido la lesión, ya que constituye por sí sola, el mejor tratamiento. Comprende actividades de:

  • Control metabólico: de la glucemia, de la presión arterial, del peso, del colesterol…
  • Abandono del tabaquismo.
  • Actividad y el ejercicio físico.
  • Higiene diaria (lavado con agua tibia y jabón suave, secado completo, especialmente entre los dedos) e Hidratación de los pies.
  • Vigilar la aparición de lesiones, callosidades, etc.
  • Técnica adecuada para arreglarse las uñas: mejor limar que cortar, si se las corta rectas, seguir el contorno del dedo y limar el borde.
  • Calcetines de tejidos naturales, sin costuras, agujeros o remiendos y que no aprieten.
  • Calzado de tacón bajo, forma adecuada al pie y profundidad de la zona de los dedos, suelas realizadas con material que amortigüe los golpes, anchura ajustable con correas o cordones, parte superior realizada con materiales transpirables, suaves y flexibles.
  • Valoración de la necesidad de sistemas de descarga plantar o plantillas para trastornos de la marcha.

¿Si detecto alguna alteración en la piel o en la forma del pie, qué debo hacer?

En todo paciente diabético debe realizarse una valoración del pie, incluso aunque mantenga una sensibilidad y vascularización normal y no presente deformidades, al menos 1 vez al año por un profesional competente.
Además, es recomendable aumentar esa frecuencia en los siguientes casos:

  • Pie con sensibilidad y vascularización normal y con deformidades, revisión al menos cada 6 meses.
  • Pie con neuropatía y/o vasculopatía pero sin deformidades, revisión al menos cada 3 meses.
  • Pie con neuropatía y/o vasculopatía, deformidades óseas e historia de ulceración, revisión al menos cada 6 semanas.

Fuentes:

  • Estrategia en Diabetes del Sistema Nacional de Salud – Actualización. Ministerio de Sanidad, 2012.
  • Unidad de Pie Diabético – Clínica Universitaria de Podología de la Universidad Complutense de Madrid.

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