El Domicilio como el Lugar Terapéutico

Para todos nosotros desde un punto de vista cultural, e incluso personal, el domicilio, nuestro hogar, es la principal referencia, el refugio al que acudimos cuando tenemos necesidad de encontrarnos a gusto, a salvo, o donde poder reflexionar ante situaciones adversas.

Los cambios demográficos y socioculturales, junto con los avances médicos están impulsando un nuevo papel del domicilio: el mejor lugar donde poder ser tratado durante una enfermedad, el mejor entorno en el que nos pueden proporcionar cuidados con seguridad y el medio idóneo en el que recibir apoyo para las actividades de la vida diaria en el curso de una enfermedad o como consecuencia de proceso de envejecimiento.

El hospital en casa

A cualquier edad podemos padecer una enfermedad que requiera ser atendido en un hospital. Actualmente tenemos grandes avances en el diagnóstico y en el tratamiento, tanto con medicamentos como mediante cirugía.

Cuando una enfermedad requiere una atención compleja, el hospital es el punto donde se concentran profesionales altamente cualificados de todas las disciplinas, medios diagnósticos de todo tipo y toda una variedad de tratamientos médicos y quirúrgicos. Sin embargo, también sabemos que el hospital tiene sus riesgos, derivados las actuaciones que se llevan a cabo durante un ingreso, lo que técnicamente se denominan efectos adversos (EA), que según los datos del Estudio Nacional sobre los Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (Estudio Eneas) publicado en el 2006, se dieron en el 8,4% de los pacientes que ingresaron. Un 45% fueron leves, el 39% moderados y 16% graves. Entre sus consecuencias, un 31% resultaron en un incremento de los días de hospitalización, un 66 % precisó de más pruebas y un 70% tratamientos adicionales.

Estos datos y otros publicados posteriormente, además de incrementar las actuaciones en relación con la disminución de los EA (“seguridad del paciente”), impulsaron el interés sobre modelos que permitiesen disminuir los días de estancia en un hospital y por lo tanto el riesgo asociado. El principal modelo es el denominado hospitalización a domicilio, en el que se proporciona tratamiento activo por parte de profesionales sanitarios vinculados al hospital, en el hogar del paciente, evitando el ingreso, y siempre por un periodo de tiempo limitado.

Los estudios que se han hecho para comparar los resultados entre ambos tipos de actuación, ingreso hospitalario u hospitalización a domicilio muestran resultados clínicos comparables y sugieren una mayor satisfacción del paciente y cuidador, sin aumento de la carga del cuidador.

La consulta a domicilio

En el caso de personas con enfermedades crónicas, sobre todo en pacientes que tienen alguna dificultad para la movilidad, la atención en el domicilio puede suponer una gran ventaja, tanto en caso de procesos agudos como en el seguimiento y control de padecimientos crónicos. La telemedicina, que puede definirse como la prestación a distancia de servicios clínicos de salud a través de telecomunicaciones, tiene aquí un gran campo de actuación y aunque ya se disponían de muchas experiencias que así lo confirmaban, la necesidad de cambiar los modos de atención durante la pandemia del COVID, ha introducido con mucha fuerza su uso.

Estamos todavía en una fase de habituación y desarrollo, para los pacientes y para los sanitarios, por lo que nos encontramos con diferentes modalidades de intercambio de información y contacto. En las menos “tecnológicas” hablamos con el profesional y le contestamos en relación con la información que nos solicita: síntomas y datos relativos a las constantes como tensión arterial, grado de oxigenación de la sangre o temperatura que podemos determinar, si tenemos en casa el aparato en concreto: tensiómetro, pulsioxímetro, termómetro, etc. En las más avanzadas, la información sobre síntomas se envía mediante la cumplimentación previa de un formulario que, periódicamente, se utiliza en una página web o una app y los datos se transmiten directamente desde el instrumento de medida que está conectado inalámbricamente y los envía de manera automática.

Los datos sobre efectividad de la telemedicina en pacientes con varias enfermedades crónicas son poco concluyentes en relación a salud, mortalidad, ingresos hospitalarios, consultas a urgencias, calidad de vida relacionada con la salud y satisfacción, en parte por cuestiones técnicas de diseño de los estudios, y en parte por no incluir la perspectiva del paciente en el diseño de intervenciones, pero a priori, parece que de entrada si influyen positivamente en favorecer la equidad mediante una mayor accesibilidad, independiente del lugar de residencia, recursos o capacidad de movilidad (transporte).

cuidados a domicilio servicio enfermería para personas mayores

La calidez ante la gravedad

Una enfermedad puede evolucionar muy desfavorablemente y la curación no ser una posibilidad, entonces la opción son los cuidados paliativos, cuidados especializados para personas con enfermedades graves, en los que la atención se centra en proporcionar alivio de los síntomas y del estrés de una enfermedad grave. El objetivo es mejorar la calidad de vida tanto del paciente como de la familia. Y en estas circunstancias de nuevo el hogar es el mejor lugar.

Los estudios muestran que los cuidados paliativos en domicilio mejoran la calidad de vida de pacientes y familiares y disminuyen el impacto emocional y la sintomatología. También demuestran que con los programas de cuidados paliativos se cumple más con lo que se expresa por la población general y la población enferma como muerte digna, que se traduce en morir en la propia casa, en la cama donde siempre se descansa, con los seres queridos alrededor, sin aparataje invasivo , con buen control de síntomas (con sedación si se precisa) …, siendo esto más probable en pacientes mayores de 80 años y en las zonas en las que existen programas de cuidados paliativos a domicilio.

Envejecer en el hogar

Nuestra sociedad se hace cada vez más mayor, vivimos más a pesar de ir padeciendo una o más enfermedades crónicas y vamos necesitando de más cuidados y atención, que se suman a los necesarios que se derivan de la pérdida de capacidades que puede acompañar al proceso de envejecimiento.

Tradicionalmente los cuidados informales han sido los proveedores de estas necesidades. Las familias residían en lugares cercanos y los hijos podían asumir ese papel, sobre todo las hijas, por el rol social predominante en su momento y la falta de conciencia sobre la igualdad.

La deseable evolución sobre la igualdad y derechos, así como el descenso de la natalidad y la mayor movilidad de la población, han impactado sobre la capacidad de los cuidados informales, lo que ha dado lugar a diferentes modos de intentar suplirlos.

En cuanto a la asistencia y el modelo de residencias, un estudio de Sanitas Mayores, elaborado en 2016 mostraba que el 62% de las familias posponían la decisión de ingreso al creer que su familiar prefería continuar en su domicilio, cuatro de cada diez familiares sentían que estaban abandonando a su familia y más de un 30% tenían sentimiento de culpa. Más recientemente, en 2021, el Estudio de Opinión sobre las Residencias de Mayores Post Confinamiento COVID-19 en España, elaborado por GAPS y la compañía DomusVi, 8 de cada 10 encuestados manifestaron que tenían reticencia inicial a llevar a un familiar a un centro, el 71% opinaron que las residencias son «necesarias pero hay que mejorarlas» y con respecto a una puntuación de las residencias se daba una nota de 6,2 sobre 10 en el caso de los centros privados y 6,0 sobre 10 en el caso de los centros públicos.

Con esta situación muchas personas optan por mantener a sus familiares en el domicilio mientras sea posible y adecuado, y la sociedad apoya mediante opciones como los centros de día y la ayuda a domicilio, pública o privada. En cualquiera de estos casos, el domicilio está evolucionando a ser una nueva solución, que si se acompaña como es previsible de los apoyos necesarios, será la opción preferida para el proceso de envejecimiento. Como ya hemos comentado, la telemedicina puede ser uno de esos apoyos, y el desarrollo de otros tipos de teleasistencia, como la orientada a la rehabilitación, o a la salud mental o el abordaje de la soledad, otro.

¿Qué lo hace posible?

Ya hemos visto la importancia creciente del domicilio como lugar en el que recibir cuidados con confort y seguridad, acompañados de un buen resultado. Pero para poder alcanzar plenamente ese objetivo se debe de contar con una serie de requisitos:

  • Situación clínica, que requiera procedimientos diagnósticos y/o terapéuticos susceptibles de ser recibidos en el ámbito domiciliario.
  • Tener domicilio estable
  • Disponer de al menos un cuidador, considerando como tal a una persona que convive con la persona objeto de los cuidados y que acepta asumir las tareas básicas con relación a alimentación, higiene y administración del tratamiento.
  • El paciente o su representante legal debe estar de acuerdo en ser atendido en su domicilio.
  • El domicilio debe estar dentro del área de influencia del dispositivo que va a proporcionar la atención
  • Al alojamiento debe reunir unas características mínimas de salubridad.
  • Tiene que existir la posibilidad de contacto telefónico y en el caso de que se precise algún dispositivo para telemedicina, deben darse las condiciones técnicas y de comunicación para ello.
  • Contar con un equipo formado y habitualmente multidisciplinar, en contacto y coordinación con los profesionales responsables de la atencion sanitaria de la persona atendida en domicilio.
  • Hacer una valoración de la persona a atender, que permita definir sus necesidades y adaptar las actuaciones a ellas, contando con el consenso del paciente y familia.

Todos los requisitos son importantes, pero hay que destacar la necesidad de profesionales cualificados y con experiencia, lo que permite una visión más integral de las necesidades de la persona (paciente, cuidador, entorno), dedicación a la escucha y aporte de información, conocimientos, destrezas y recursos que procuren una mayor autonomía, menor dependencia y más capacidad para tomar decisiones, decisivos en el marco de procesos crónicos.

Dr. Alberto Rodríguez Balo (Médico de Familia)

Dedicae es una empresa de servicios que ofrece atención socio-sanitaria a pacientes y familias con necesidades de cuidados cualificados en su entorno habitual, es decir, en el hogar como lugar terapéutico. Somos expertos en cuidados. Garantizamos la máxima adaptación al domicilio con PLANES DE ATENCION PERSONALIZADOS, potenciando la participación y la autonomía de las personas.

Somos profesionales de Enfermería, contamos con amplios conocimientos disciplinares, profesionales y técnicos sobre el sector, obtenidos durante más de 25 años en la Prestación y Gestión de los Cuidados, habiendo desarrollado nuestra actividad profesional en el sector sanitario y socio-sanitario tanto del ámbito público como privado. Con alto sentido de respeto, profesionalidad y calidad humana. Orientadas a brindar una atención de excelencia y seguridad, aportando bienestar y procurando la satisfacción de las necesidades de nuestros clientes.

Si está considerando la necesidad de atención en domicilio en cualquiera de las circunstancias que hemos mencionado, contacte con nosotros a través de la web www.dedicae.es.

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